domingo, 23 de junio de 2019

La Plaza de Mayo


        El Fuerte (donde hoy se encuentra la Casa Rosada), el Cabildo y la Catedral materializaron las instituciones de la aldea.
        La Plaza Mayor o Plaza Grande estaba dividida por la "Recova vieja" en dos plazas. La Plaza de Mayo hasta 1810 se la llamó "Plazoleta del Fuerte" que se hallaba cerca del río y la "Plaza de la Victoria (1806) que enfrentaba al Cabildo.




         Muchos solares fueron dados a las congregaciones religiosas, entre ellos los franciscanos, dominicos, mercedarios y jesuitas. Las iglesias de San francisco, Santo Domingo, San Ignacio, San Pedro Telmo y Monserrat fueron conventos, hospitales y escuelas.

         La aldea estaba limitada por arroyos, zanjones, barrancas y capillas, la vida así giraba en torno a la Plaza Mayor, luego se desplazó al sur por la calle Mayor (desde 1738-1769), De San Martín (desde 1769-1808), Liniers (desde 1808-1822), Reconquista (desde 1822-1849), actualmente Defensa desde 1849, hacia el Puerto del Riachuelo.

Segunda Fundación de Buenos Aires

 Basílica Nuestra señora de Buenos Aires, 
Detalles de las  puertas  principales.
Monumento del escultor G. Eberlein,
 en la Plazoleta 11de junio de 1580

Monumento inaugurado en 1915.
 Detrás la colectividad vasca plantó un retoño del árbol de Guernica en 1919

 Basílica Nuestra señora de Buenos Aires,
 Detalle de las puertas  principales

Puertas con conjuntos escultóricos en homenaje
a los fundadores de la ciudad de Buenos Aires

 Basílica Nuestra señora de Buenos Aires, 
Pbro. E. Vespignani, arquitecto
Talla en madera de la Virgen Sra. de los Navegantes.
Nuestra Señora de los Buenos Aires
Escultor italiano Emilio de Fiandra

La ciudad de Cagliari  a traés de su Club de Leones,
juntamente con el Club de Leones de Belgrano, (CABA), donó
una réplica  hecha en mármol de carrara para ser entronizada en el Puerto de Bs.As. 

Plaza ubicada en la calle Antártida Argentina 1355, Retiro, CABA,
 frente  a la Dirección Nacional de Migraciones.


Escultura donada por la Federación Sarda  Argentina.

     El 11 de Junio de 1580, Juan de Garay bajando desde el Paraguay y tras fundar Santa Fe de la Vera    Cruz, llega hasta las costas del Río de la Plata y en el solar reservado para la Plaza Mayor (actual Plaza de
  Mayo) deja establecida la Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Ayres. 

      "Sobre una colina chata /  Garay trazó cuatro vientos; / por un costado La Pampa /
  al  otro lado un Riachuelo / y el río contra la espalda / y contra el pecho el desierto /
  con su horizonte de paja / y su techumbre de cielo. / Garay trazó diez manzanas /
  Sobre un cuadrado perfecto / y el sitio de las campanas / y el lugar de su gobierno /
  y las casas capitanas / y los tejados modestos / y el ámbito de la plaza /
  para los  grandes recuerdos. / Garay trazó con su espada / la forma de un pueblo nuevo..."                                                                 
                                                                                                                 Homero Manzi

martes, 18 de junio de 2019

Monumento a la cordialidad argentino -uruguaya, Av. Martín García 281-299, Parque Lezama,

El monumento es un obsequio de Uruguay con motivo de celebrarse los 400 años de la fundación por Pedro de Mendoza. Fue  realizado en bronce, representa un navío que simboliza la unión de los pueblos de la Argentina y Uruguay. En  su centro  se alza  una columna de 15 m de altura y 4 m de diámetro. En su superficie se observan grabados  la ubicación de las constelaciones el día de la primera fundación de Buenos Aires, así como conquistadores, aborígenes y los ríos Paraná y Uruguay.
Se encuentra sobre la proa de la nave una figura femenina que representa a "La ofrenda". En su mano izquierda sostiene el Escudo de la Ciudad de Montevideo
Detrás de la columna hay un alero que techa un espejo de agua. Este último se halla ornamentado inferiormente con objetos cónicos que representan gotas de agua y por gárgolas, hipocampos, pulpos, ballenas y demás iconografía acuática. El borde del espejo de agua está construido con un zócalo de granito gris.









Parque Lezama, San Telmo

Mendoza dejaría establecido el primer asiento con el nombre de Nuestra Señora de los Buenos Ayres, que según la apreciación de Enrique de Gandía ocurrió en el solar que fuera mucho tiempo después propiedad de los Lezama. Pero la primera fundación no prosperó.









Monumento Fuente a Don Pedro de Mendoza, Parque Lezama, Defensa 1527, San Telmo

Puerta de la Basílica Ntra. Sra. de Buenos Aires 
Don Pedro de Mendoza zarpó del puerto de Sanlúcar de Barrameda en agosto de 1535. En enero de 1536 navegando con rumbo noroeste divisa la costa Sur del Río de la Plata que había sido descubierto por Juan Díaz de solís veinte años antes. Quien lo llamaría Mar Dulce.

Monumento homenaje a la
 Primera Fundación de Buenos Aires




"Por tu río, ciudad, puse mi pie en tu tierra.
Yo venía -lo sabes-, venía de la guerra.
Para mí tu ancho puerto no estaba dibujado
y ni remotamente todavía soñado
este canto que un día,
vecino de tu río en tu honor cantaría.
¡Oh Río de la Plata, abarcarte quisiera
como te abarca el viento desde la Costanera!
Si una vez tu poeta te miró aleonado,
 yo andaluz, y de Cádiz, quiero verte azulado
y un blanco pero al centro, de bandera argentina."

                                                 Rafael Alberti



Buenos Aires, siempre Buenos Aires



BUENOS AIRES, SIEMPRE BUENOS AIRES

Buenos Aires,
te sueño
en cada tarde
de jazmín, de rosas,
en cada ocaso
encendido de geranios.
En un patio florecido de malvones
y en los gorriones aleteando
en las mañanas.
Te busco
en cada domingo de verano,
en este cielo amanecido,
en un balcón, en un rincón
solitario, enmudecido.
En la nostalgia de un tango,
en aquel poema que evoca
tus luces y tus sombras.
Buenos Aires,
aún añoras el esplendor
de un pasado que se ha ido,
porque hoy, descarnada, la miseria
deambula por tus calles
con su rostro de niño dolorido.

Buenos Aires,
te encuentro
en algún barrio remoto y olvidado
con perfume de aromos y glicinas,
en un farol, en una esquina.
En la ventana que se abre
y que me mira.
En tu música de viento y de campanas,
en la magia deslumbrante
de una noche de luna.

Buenos Aires,
ciudad única, tuya y mía,
que sólo sabes
tender tus brazos
para que te abracen...
Buenos Aires,
siempre Buenos Aires.

María Graciela Kebani